Saltar al contenido

La Imagen de la Virgen Milagrosa

imagen de la virgen milagrosa

En las Apariciones de 1830 la Virgen Milagrosa vino a unir, a reconciliar, a proteger y a colmarnos de gracias a cuantos se las pidieran. La joven novicia de la calle del Bac, Catalina Labouré, era una mujer atenta y observadora y tuvo el privilegio de escuchar a la Virgen y contemplar su imagen.

¡Conozcamos cómo era la Virgen Milagrosa de la mano de Catalina!

“La Virgen estaba de pie sobre una semiesfera, su estatura era media, su rostro descubierto era tan bello que es imposible describirlo, la belleza de sus ojos era indescribible. Llevaba un vestido blanco aurora, un velo blanco cubría su cabeza y descendía por los hombros hasta los pies y su cabello era liso bajo una pañoleta de puntilla”.

La figura de la Virgen Milagrosa al detalle

escultura, figura, estatua virgen de la medalla milagrosa
Imagen de la Virgen Milagrosa

El color Blanco de la Milagrosa

De los relatos de Catalina, el espléndido color blanco de las prendas de la Virgen es una de las características más destacable de la figura de la Virgen María. Existen numerosas referencias bíblicas a éste color incontaminado. Es el color de la resurrección, de la santidad y de la pureza.

El color Azul del manto de la Virgen

El azul celeste es el color del manto de la Virgen Inmaculada, así está teñido en todas las estatuas de la Virgen Milagrosa y simboliza el Cielo, su origen celestial.

Las manos abiertas de la Virgen Milagrosa

Las manos de la Virgen Milagrosa son sanadoras del alma, están abiertas para acogernos en Jesucristo y de ellas salen rayos que son las gracias que Cristo nos concede a través de la Virgen que intercede por nosotros cuando le rogamos y pedimos favores.

La semiesfera y la serpiente

La Virgen Milagrosa apareció en la capilla de pie sobre una semiesfera, que representa la tierra, el mundo, sobre el que ella es Reina y por la que camina junto a nosotros para guiarnos y así encontrar a su Hijo.

La serpiente tentadora que representa al maligno es aplastada por el pie de la Virgen, símbolo del triunfo del Reino de los Cielos. En ocasiones podremos encontrar en imágenes o esculturas de la Virgen Milagrosa con una manzana en la boca, haciendo referencia así a los orígenes bíblicos.