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Oración a la Virgen Milagrosa

Reza a la Virgen de la Medalla Milagrosa mediante su oración

Son muchas las alusiones a llevar puesta la Medalla y al rezo en las apariciones de la Virgen a Catalina Labouré, pero la más clara invitación a rezar es la oración de la Virgen Milagrosa “Oh María sin pecado concebida”, una sencilla, corta y fervorosa jaculatoria que se puede rezar un día sí y otro también, en cualquier lugar, en cualquier momento.

Oracion a la Virgen de la Medalla Milagrosa

Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Otra oración en la historia de la Virgen Milagrosa: Acordaos

En el milagro de la conversión de Alfonso Ratisbona al que se le apareció la Virgen, éste llevaba puesta la Medalla y leyó la oración “Acordaos” para hacerle una copia manuscrita al Barón Bussiers.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, 
que jamás se ha oído decir
que ninguno de cuantos han acudido a Vos
implorando vuestro socorro,
haya sido desamparado.
Animando por esta confianza, también yo acudo a Vos,
¡oh Madre, Virgen de las Vírgenes,
y, arrepentido de mis pecados, me pongo ante tus plantas.
No quieras, Madre de Dios,
despreciar mis súplicas;
antes bien óyelas
y atiéndelas bennignamente.
Amén.

Oración de consagración a la Virgen María de la Medalla Milagrosa

Postrado/a ante tu imagen, ¡Virgen de la Medalla Milagrosa!
Y después de bendecirte por el dulce misterio de vuestra concepción sin
mancha, os elijo, desde ahora y para siempre, por mi Madre, Abogada y
Reina, como desde la cruz nos lo pidió Jesús.
Tú, que viniste para ayudarnos, ayúdame en todas mis tribulaciones para que en mis actos viva según tu Hijo y mi Señor Jesucristo.
Yo os prometo, Virgen Inmaculada, no olvidaros entre mis ocupaciones y promover vuestro amor entre los que me rodean. Recíbeme, desde este momento bajo tu amparo y sé mi consuelo en esta vida y en la hora de mi muerte.
Amén.

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza
nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a
Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea,
pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Oración Bajo tu amparo

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies
nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo
peligro, Oh Virgen gloriosa y bendita.
Amén

Letanías de la Virgen

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial, 
ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, 
Dios, Espíritu Santo, 
Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María, ruega por nosotros. 
Santa Madre de Dios, 
Santa Virgen de las vírgenes, 
Madre de Cristo, 
Madre de la Iglesia, 
Madre de la divina gracia, 
Madre purísima, 
Madre castísima, 
Madre siempre virgen, 
Madre inmaculada, 
Madre amable, 
Madre admirable, 
Madre del buen consejo, 
Madre del Creador, 
Madre del Salvador, 
Madre de misericordia, 
Virgen prudentísima, 
Virgen digna de veneración, 
Virgen digna de alabanza, 
Virgen poderosa, 
Virgen clemente, 
Virgen fiel, 
Espejo de justicia, 
Trono de la sabiduría, 
Causa de nuestra alegría, 
Vaso espiritual, 
Vaso digno de honor, 
Vaso insigne de devoción, 
Rosa mística, 
Torre de David, 
Torre de marfil, 
Casa de oro, 
Arca de la Alianza, 
Puerta del cielo, 
Estrella de la mañana, 
Salud de los enfermos, 
Refugio de los pecadores, 
Consoladora de los afligidos, 
Auxilio de los cristianos, 
Reina de los ángeles, 
Reina de los patriarcas, 
Reina de los profetas, 
Reina de los apóstoles, 
Reina de los mártires, 
Reina de los confesores, 
Reina de las vírgenes, 
Reina de todos los santos, 
Reina concebida sin pecado original, 
Reina asunta a los Cielos, 
Reina del Santísimo Rosario, 
Reina de la familia, 
Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la Paz,

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos:
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

Himno de la Medalla Milagrosa (canto)

La llevo en mi pecho 
porque prometiste
al que la llevase
una gran bendición.
Tu santa medalla
me acompaña siempre,
a Ti buena Madre
me entrego hoy.
Los rayos son tus gracias, Milagrosa
que a todos tú derramas, Milagrosa,
y brotan de tus manos, Milagrosa,
acogen a tus hijos, Milagrosa.

El pueblo confiado a ti clamó
tu gracia divina
y tu bendición.
Las doce estrellas,
los dos corazones,
la cruz y la M
son la redención.

Los rayos son tus gracias, Milagrosa
que a todos tú derramas, Milagrosa,
y brotan de tus manos, Milagrosa,
acogen a tus hijos, Milagrosa.

Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que acudimos a ti.

Oración a la Milagrosa de Juan Pablo II

 Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a
Vos. Ésta es la oración que tú inspiraste, oh María, a santa Catalina
Labouré, y esta invocación, grabada en la medalla la llevan y
pronuncian ahora muchos fieles por el mundo entero. ¡Bendita tú entre
todas las mujeres! ¡Bienaventurada tú que has creído!

¡El Poderoso ha hecho maravillas en ti! ¡La maravilla de tu maternidad
divina! Y con vistas a ésta, ¡la maravilla de tu Inmaculada Concepción!
¡La maravilla de tu fiat! ¡Has sido asociada tan íntimamente a toda la
obra de nuestra redención, has sido asociada a la cruz de nuestro
Salvador!

Tu corazón fue traspasado junto con su Corazón. Y ahora, en la gloria
de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores.
Velas sobre la Iglesia de la que eres Madre. Velas sobre cada uno de
tus hijos. Obtienes de Dios para nosotros todas esas gracias que
simbolizan los rayos de luz que irradian de tus manos abiertas. Con la
única condición de que nos atrevemos a pedírtelas, de que nos
acerquemos a ti con la confianza, osadía y sencillez de un niño.
Y precisamente así nos encaminas sin cesar a tu Divino Hijo.

Te consagramos nuestras fuerzas y disponibilidad para estar al servicio
del designio de salvación actuado por tu Hijo. Te pedimos que por medio
del Espíritu Santo la fe se arraigue y consolide en todo el pueblo
cristiano, que la comunión supere todos los gérmenes de división que
la esperanza cobre nueva vida en los que están desalentados.

Te pedimos por los que padecen pruebas particulares, físicas o morales,
por los que están tentados de infidelidad, por los que son zarandeados
por la duda de un clima de incredulidad, y también por los que padecen
persecución a causa de su fe.

Te confiamos el apostolado de los laicos, el ministerio de los
sacerdotes, el testimonio de las religiosas. Dios te salve, María,
llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María,
Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte.
Amén.